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domingo, 31 de mayo de 2009

La Moneda China y el Dolar

La moneda china dará batalla al dólar

El renminbi china gana terreno como valor de reserva dado que el imperio de EE.UU. decae y asciende el asiático.
Por: Nouriel Roubini

El siglo XIX estuvo bajo el dominio del imperio británico, y el siglo XX bajo el de los Estados Unidos. Ahora podemos estar ingresando al siglo asiático, que dominan una China en ascenso y su moneda.

Si bien la condición del dólar de principal moneda de reserva no se desvanecerá de la noche a la mañana, ya no podemos darla por descontado. Antes de lo que pensamos, otras monedas pueden desafiar al dólar, y lo más probable es que se trate del renminbi chino. Eso tendría un grave costo para los Estados Unidos, dado que desaparecería su capacidad de financiar el déficit presupuestario y comercial.

Tradicionalmente, los imperios que tienen la moneda de reserva global son también acreedores extranjeros y prestadores netos. El imperio británico declinó -y la libra perdió su condición de principal moneda de reserva global- cuando Gran Bretaña se convirtió en deudor y tomador de préstamos neto en la Segunda Guerra Mundial.

En la actualidad, los Estados Unidos se encuentran en una posición similar. Tiene grandes déficits comercial y presupuestario y depende de la buena voluntad de acreedores extranjeros inquietos que empiezan a sentirse incómodos ante la idea de acumular aún más activos en dólares. La consecuente caída del dólar puede no ser más que cuestión de tiempo.

¿Pero qué podría reemplazarla? La libra británica, el yen japonés y el franco suizo siguen siendo monedas de reserva menores, ya que esos países no son grandes potencias. El oro continúa siendo una reliquia bárbara cuyo valor sólo aumenta cuando la inflación es alta. El euro se ve afectado por los temores respecto de la viabilidad a largo plazo de la Unión Monetaria Europea. Lo único que queda es el renminbi.

China es un país acreedor que tiene grandes superávits de cuenta corriente, un déficit presupuestario reducido, una deuda pública mucho menor en relación con el PBI que la que tienen los Estados Unidos y un firme crecimiento. Por otra parte, ya toma medidas para desafiar la supremacía del dólar.

Beijing propone una nueva moneda de reserva internacional bajo la forma de derechos especiales de giro (una canasta de dólares, euros, libras y yenes). China pronto querrá que su propia moneda integre la canasta, así como que se utilice el renminbi como forma de pago en el comercio bilateral.

Por el momento, sin embargo, el renminbi dista de alcanzar la jerarquía de moneda de reserva. China tendría antes que flexibilizar las restricciones en relación con el dinero que entra y sale del país, hacer que su moneda tenga plena convertibilidad para esas transacciones, seguir adelante con sus reformas financieras internas y dar mayor liquidez a sus mercados de bonos. Al renminbi le llevaría mucho tiempo convertirse en una moneda de reserva, pero podría pasar.

China ya se ejercitó con el establecimiento de canjes de divisas con varios países (entre ellos Argentina, Bielorrusia e Indonesia) y al permitir que instituciones de Hong Kong emitan bonos con denominación en renminbis, lo que constituye un primer paso hacia la creación de un mercado local e internacional para su moneda.

Si China y otros países diversifican sus reservas y se apartan del dólar -y en algún momento lo harán-, los Estados Unidos se verán afectados. Porque obtienen importantes ventajas económicas de la condición de moneda de reserva del dólar.

En particular, el mercado fuerte del dólar permite que los estadounidenses tomen crédito con mejores tasas. Así pueden financiar déficits mayores durante más tiempo y a tasas de interés menores, al tiempo que la demanda extranjera mantiene el rendimiento de los bonos del Tesoro en un nivel bajo.

Los Estados Unidos pueden emitir deuda en su propia moneda en lugar de hacerlo en una moneda extranjera, trasladando así a sus acreedores las pérdidas de una caída del valor del dólar. El hecho de que el precio de las materias primas se fije en dólares también significa que una caída del valor del dólar no deriva en un aumento del precio de las importaciones.

Imaginemos ahora un mundo en el que China pudiera prestar y tomar préstamos en el ámbito internacional en su propia moneda. El renminbi, ya no el dólar, podría terminar por convertirse en un medio de pago en el comercio y en unidad en la que valuar importaciones y exportaciones, así como en un medio de concentración de valores por parte de inversores internacionales. Los estadounidenses pagarían el costo.

Tendrían que pagar más por los productos importados, y también aumentarían las tasas de interés, tanto sobre la deuda privada como sobre la pública. El mayor costo privado del crédito podría llevar a un debilitamiento del consumo y la inversión y a un crecimiento más lento.

Esa declinación del dólar podría llevar más de diez años, pero puede producirse antes si Estados Unidos no pone orden en sus finanzas. Los Estados Unidos deben controlar el gasto y la toma de crédito, además de buscar un crecimiento que no se base en burbujas crediticias y de activos.

Durante los últimos veinte años los Estados Unidos gastaron más de lo que ganaron, lo que aumentó sus obligaciones en el exterior y acumuló deudas que pasaron a ser insostenibles. Un sistema en el que el dólar era la principal moneda global permitió prolongar un endeudamiento insensato.

Ahora que la posición del dólar ya no es tan segura, EE.UU. debe cambiar de prioridades. Eso comprenderá invertir en su deteriorada infraestructura, en recursos alternativos y renovables y en capital humano productivo, y ya no en casas innecesarias ni en innovaciones financieras tóxicas. Esa será la única manera de aminorar la declinación del dólar y de mantener la influencia de EE.UU. en los asuntos globales.

Copyright Clarín y The New York Times, 2009. Traducción de Joaquín Ibarburu.

jueves, 21 de mayo de 2009

Sindicalismo y Peronismo

En qué dirección podría evolucionar el modelo sindical? Esa evolución debe ser producto de la decisión autónoma de los trabajadores sindicalizados. Cualquier reforma a la legislación laboral debe ser consultada con las organizaciones sindicales con personería gremial.

El sindicato es una institución reformista que, salvo raras excepciones históricas, no juega un papel revolucionario. Es una institución que representa política y laboralmente a los trabajadores asalariados dentro de la trama de contrapoderes. Estos se conforman desde la sociedad civil en los sistemas democráticos, frente al Estado y al poder de los empresarios.

Los trabajadores argentinos fundaron autónomamente el principio de unicidad sindical: un solo sindicato por rama, especialmente en industria, bancos y comercio. Este fenómeno progresivo es preexistente al peronismo. Adoptará forma legal con el régimen de personería gremial (derechos del sindicato más representativo) durante el primer gobierno de Perón.

El peronismo es el cemento cultural del movimiento obrero argentino desde 1945 hasta la fecha. Pero ese cemento cultural no se explica por principios corporativos sindicales, sino por un principio más amplio: el reconocimiento de los trabajadores como ciudadanos por el Estado justicialista, y la garantía de que efectivamente lo son por medio de los derechos laborales y sociales.

Los sindicatos son en su mayoría peronistas porque es con el peronismo que se sienten actores dentro del Estado-nación. Con el peronismo se cierra el período de una clase social que todavía vivía entre dos mundos: entre sus orígenes extranjeros o rurales, y por las nuevas raíces nacionales formadas por la concurrencia de diferentes factores como fueron la industrialización, la escolarización, los matrimonios entre hijos de las migraciones, la unidad en la lengua castellana, etc. Peronismo y clase obrera nacional organizada son aspectos de un mismo proceso.

El modelo sindical peronista fue exitoso. La implementación de las políticas laborales y sociales públicas, con eje en las negociaciones colectivas y el sistema de seguridad social, permitieron al sindicalismo colocarse como actor sociopolítico representativo frente a las asociaciones empresarias. El Estado encuentra en él un interlocutor racional para negociar salarios y condiciones de trabajo compatibles con el desarrollo económico y el humanismo. La unicidad adopta la forma legal de personería gremial.

Con la crisis global de diciembre de 2001 se cierra un largo ciclo de decadencia argentina. Si la democracia pudo salvarse fue porque el pueblo deseaba mantenerla y porque las principales fuerzas políticas se unieron y dieron lugar a esa especie de régimen parlamentario sui generis que presidió Eduardo Duhalde. La transición fue exitosa, porque ya se percibía que desembocaría en un cambio de paradigma económico-social, lo que se concretó en 2003 con la llegada del kirchnerismo al poder. Había comenzado una "revolución desde arriba", con el apoyo de los trabajadores organizados en la CGT.

La crisis global dejó sus huellas en el movimiento sindical. Primero, porque la destrucción del aparato productivo produjo en forma inmediata más de 2 millones de desocupados y un 40% de la población en la pobreza. Los sindicatos y las empresas debían ahora ser incorporados en el esfuerzo de reconstruir la economía, para lo cual, desde 2004, volvieron las negociaciones colectivas. Segundo, porque el desorden político también se expresa dentro del sindicalismo, potenciando nuevas corrientes o fortaleciendo otras que se habían enfrentado con el menemismo y la frustrada experiencia de la Alianza. Ambos fenómenos respondían a una demanda de los trabajadores para reformular toda la estrategia sindical. El moyanismo sería el principal beneficiado.

Si bien afectado, el modelo sindical sobrevivirá. Los trabajadores mantienen su decisión de sostener la unicidad sindical y la existencia de una sola obra social por rama. Defienden las uniones y federaciones. Aspiran a participar más en las empresas y reclaman más unidad en la base.

El modelo sindical argentino está en transformación hacia un mayor pluralismo político-sindical. Da cuenta de ello la existencia de la CGT y la CTA. Pero sus cimientos están firmes. Es cierto que se necesita un nuevo programa socio-laboral que dé cuenta de nuevos reclamos y tensiones en el interior del sindicalismo.

Vivimos esa transición sindical que forma parte de los cambios producidos en el mundo del trabajo por el impacto, difuso pero potente, del kirchnerismo.

lunes, 18 de mayo de 2009

El Estado Local en las Sociedades Modernas

¿Para que sirve el Estado Municipal?


Un día los vecinos se harán esta pregunta, y el estado local estará en problemas.
Mucho se ha teorizado sobre El Estado, desde Platón y Aristóteles para acá. Particularmente, adhiero a la concepción del Estado, que en la práctica, instrumentaron los movimientos nacionales y populares de América Latina en el último siglo.
Esta experiencia, desarrolló un Estado generador de condiciones de igualdad en la población que gobierna. Es decir, promovió condiciones políticas, sociales, culturales y económicas, que nivelaron para arriba. La actual crisis internacional, demuestra que los Estados Nacionales todavía disponen de todas sus facultades para reordenar la sociedad. Por lo tanto, cualquier coyuntura histórica puede ser favorable a construir una mayor igualdad, aplicando los criterios básicos ya experimentado en nuestra América Latina.


A quien representa el Estado democrático?. Dado una sociedad capitalista y, por lo tanto, naturalmente desigual, el Estado articula con los sectores organizados y económicamente fuertes , representando a los mas débiles y generalmente desorganizados. Los sectores fuertes de la sociedad, solamente necesitan al Estado para proteger sus vidas, libertad y propiedad. Los sectores débiles, necesitan al Estado para eso y todo lo necesario para la vida en sociedad.
El peronismo no solo declama esta concepción del Estado, sino que Perón en vida lo ha puesto en práctica. Los resultados, son indiscutibles a esta altura de la historia.

El Estado Municipal

Es el más cercano al ciudadano. Es el nivel del Estado que tiene a la vista los problemas de desigualdad. Cada administración solo tiene que observar desde la periferia hacia el centro, y no al revés como la anterior gestión. El Estado Municipal no está solamente para alumbrar, barrer y limpiar (ABL). Es una descentralización del Estado Provincial, y por ello, del Estado Nacional. Todas las problemáticas del ciudadano, poblador de su territorio, son de su incumbencia. Los problemas que no puede abordar directamente, porque no tiene jurisdicción o facultad, los puede gestionar en el nivel Provincial o Nacional.
El Estado Municipal moderno, debe tener capacidad para resolver, gestionar, articular, toda la demanda de cualquier ciudadano. Si no sirve para lograrlo, es lícito preguntarse ¿para que sostener económicamente un estamento descentralizador del Estado que, en la practica, es solamente un consorcio para alumbrar, barrer y limpiar mal?. Este rol, le insume el 20% de su presupuesto, el 80% restante sostiene la organización burocrática y la infraestructura física que debería ocuparse del resto de los problemas.

Omar Niz